(ARGENTINA) En medio del revuelo actual por el nombre de André-Pierre Gignac nuevamente vinculado a Boca, resurgió un antecedente poco recordado pero clave: el delantero francés estuvo muy cerca de convertirse en refuerzo xeneize en 2019, en uno de los mercados más importantes del ciclo dirigencial de Daniel Angelici.
Tras la salida de Darío Benedetto rumbo al Olympique de Marsella, Boca salió a buscar un reemplazante de jerarquía para mantener competitividad internacional. En ese contexto, el nombre de Gignac apareció con fuerza como una de las grandes alternativas para ocupar el puesto de centrodelantero titular.
Una negociación real que llegó a instancias concretas
De acuerdo a versiones de aquel momento y declaraciones posteriores del propio futbolista, el interés de Boca no fue un simple sondeo. El contacto existió, hubo charlas formales y la propuesta fue considerada seriamente por el entorno del jugador.
Gignac reconoció en distintas entrevistas que la oferta del club argentino “fue muy en serio”, e incluso admitió que el proyecto deportivo lo sedujo. Sin embargo, la negociación no logró avanzar hasta un acuerdo final, y el delantero decidió continuar su carrera en Tigres de México.
En ese momento, el atacante francés ya era una figura consolidada en la Liga MX y un referente absoluto del club regiomontano, lo que hizo que su salida también implicara un fuerte impacto deportivo e institucional.
Un refuerzo que pudo cambiar la historia reciente
La posibilidad de que Gignac vistiera la camiseta de Boca en 2019 generó ilusión en el mundo xeneize, especialmente por la necesidad que tenía el equipo de sumar un delantero de jerarquía tras la salida de Benedetto.
Sin embargo, pese al interés concreto y las conversaciones mantenidas, el pase no se concretó y el francés terminó extendiendo su ciclo en México, donde se transformó en ídolo absoluto y goleador histórico de Tigres.

