(ARGENTINA) "Boca… veremos", soltó el cordobés en medio de una espera que paraliza al mundo del fútbol. El reloj corre en Italia: este martes, cuando el 30 de junio le dé paso al 1 de julio, su contrato con la Roma se esfuma y el margen de negociación se agota. Paulo Dybala tiene horas, no días, para definir si seguirá en Europa o si abre la puerta a un regreso que Boca sueña en voz alta.
El escenario en Roma es más complejo de lo que parece. La llegada del nuevo director deportivo, Tony D’Amico, en pleno receso estival, congeló varias decisiones, mientras el club arrastra una sanción por fair play financiero que le impide moverse con holgura en los números. La propuesta de renovación que tiene sobre la mesa Dybala contempla un salario base de apenas 2 millones de euros más bonificaciones vinculadas a objetivos: una cifra muy lejana a los 8 millones que percibía antes de aceptar una rebaja salarial cercana al 65 por ciento.
La Gazzetta dello Sport detalló que el atacante ya resignó ingresos para quedarse en la Ciudad Eterna, reduciendo su contrato a unos 2,5 millones de euros por temporada más complementos. Aun así, la firma no llegó, y el cierre de la temporada financiera del club —previsto justo para este miércoles— convierte a la jornada en una ventana ideal para anuncios, si es que las partes ceden a tiempo.
La pulseada por el precio
Del otro lado del teléfono, Boca espera sin apuro aparente pero con las antenas encendidas. "Boca espera pacientemente el llamado del jugador", indicó la fuente. En el Xeneize saben que en una competencia directa por dinero no tienen chances reales y así lo consensuaron Juan Román Riquelme y el propio Dybala, según reconstruyó Olé. La estrategia es simple: si el cordobés no estampa la firma con la Roma, pega la vuelta a la Argentina y en La Ribera le abren las puertas de par en par.
Lo que Boca sí puso sobre la mesa es un vínculo por dos temporadas con opción a extenderlo un año más. Una oferta formal que respeta la jerarquía del jugador sin inmiscuirse en los números que maneja un club europeo, aun con las cuentas ajustadas.
En estas horas todo entra en juego. Si no hay firma inminente con la Roma, Dybala puede decidir volver a la Argentina, o bien seguir considerando ofertas en el Viejo Continente. Lo único concreto es que la novela está a punto de llegar al último capítulo: antes del amanecer italiano, se sabrá si el sueño de ver a la Joya con la azul y oro se convierte en una posibilidad real o se desvanece.

