(ARGENTINA) Boca termina un semestre con un serio problema en la delantera, entre mala definición y lesiones. Así, la llegada del Vasco Arruabarrena vino con un pedido concreto: el de Jonathan Calleri. Su llegada no sería de todos modos sencilla por varios motivos, pero además, hay un detalle particular: el delantero podría transformarse pronto en verdugo xeneize.
“Arruabarrena lo tuvo mucho y lo quiere”, deslizaron en el programa Somos Boca de Radio Cooperativa, donde también dejaron otras definiciones sobre el presente del delantero de San Pablo. “Calleri está en un nivel top” y “fue el segundo jugador que más partidos jugó con Arruabarrena, además fue su máximo goleador”, completaron para graficar por qué el Vasco insiste con su regreso.
El atacante de 32 años dejó un recuerdo imborrable en Boca: 23 goles en 61 partidos entre 2014 y 2016, justo en la primera etapa de Arruabarrena en el club. Hoy ya no es una promesa sino un referente consolidado: en San Pablo se ganó la cinta de capitán y su contrato, que caduca el 31 de diciembre de 2026, está a punto de renovarse.
Ahí aparece el primer escollo concreto. Según confirmó el periodista Germán García Grova, Jonathan Calleri negocia una extensión por dos temporadas más que lo ataría al club brasileño hasta 2028. La propuesta contempla un contrato millonario que está muy alejado de lo que se puede pagar en la Argentina. La voluntad del jugador, al menos por ahora, es quedarse en Brasil.
El impensado obstáculo para la llegada de Calleri
El segundo obstáculo, y el más llamativo, es que Jonathan Calleri y Boca pueden terminar cruzándose con los botines puestos. Si el Xeneize supera los playoffs ante O’Higgins y luego elimina a Recoleta en octavos de final, se metería en los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Del otro lado del cuadro, San Pablo espera en esa misma instancia al ganador de Bolívar-Gremio. Un eventual choque entre el club argentino y el brasileño pondría a Calleri frente a la camiseta que más quiere, pero como rival.
La combinación de factores enfría cualquier ilusión de repatriación en este mercado de pases. La decisión del delantero de asegurar su futuro en un equipo que lo adoptó como propio y la imposibilidad de competir económicamente con los contratos del fútbol brasileño alejan la vuelta.
Boca se quedó sin su primer objetivo de ataque y el Consejo de Fútbol ya mueve otras alternativas para reforzar un plantel golpeado por las eliminaciones. El libro de pases cierra a fin de julio y la dirigencia xeneize sabe que el reloj corre.

