(ARGENTINA) Boca Juniors continúa reordenando su estructura defensiva tras la llegada de Leandro Lozano, una incorporación que impacta directamente en la consideración de varios futbolistas del plantel.
Uno de los nombres que queda bajo análisis es el de Malcom Braida, quien tuvo participación esporádica en el cierre del último semestre ocupando el lateral derecho, una posición en la que no es especialista natural.
Puertas adentro del club, su rendimiento en ese sector es evaluado de manera particular, ya que si bien respondió en algunos encuentros, su continuidad en ese rol no está asegurada tras la reestructuración del plantel.
El cuerpo técnico encabezado por Rodolfo Arruabarrena considera que la llegada de Lozano le otorga al equipo una variante específica para el lateral derecho, lo que reduce la necesidad de utilizar alternativas improvisadas.
Un rol en revisión
En ese contexto, Braida pasa a ser una opción secundaria dentro de la consideración para esa posición, a la espera de cómo evolucione la competencia interna en el plantel.
La principal lectura del cuerpo técnico es que el jugador puede aportar en distintas funciones, pero que su perfil no se ajusta de manera natural al puesto de lateral derecho en el largo plazo.
Mientras tanto, la llegada de Lozano ordena la última línea de Boca y redefine la competencia interna, dejando a Braida en una situación de evaluación constante de cara al segundo semestre.

