(ARGENTINA) En medio del rearmado del plantel tras la eliminación en la Copa Libertadores, Boca Juniors enfrenta una nueva preocupación en el mercado de pases de junio de 2026. Desde Portugal, el Porto puso sus ojos en Tomás Aranda, una de las máximas promesas surgidas de la institución, y la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme ya analiza cómo responder ante el interés europeo.
El juvenil, valorado internamente como una de las piezas más importantes del proyecto deportivo, aparece en el radar de un club con fuerte historial de captación de talentos sudamericanos. El interés no es menor: la cláusula o valoración que se maneja en el entorno del futbolista ronda los 9 millones de euros, una cifra que obliga a Boca a tomar una decisión estratégica.
La postura de Boca ante la oferta del Porto
En el Consejo de Fútbol existe una postura clara: Boca no quiere desprenderse fácilmente de Tomás Aranda. La dirigencia considera que el juvenil es parte fundamental del recambio generacional del plantel y uno de los proyectos más sólidos de las inferiores, especialmente en un momento donde el equipo busca reconstruirse tras la eliminación continental.
Sin embargo, también reconocen que el interés del Porto puede convertirse en una oferta difícil de rechazar si se acerca a los 9 millones de euros que valúa el entorno del jugador. Por eso, en La Ribera adoptaron una posición intermedia: escuchar, pero no negociar por debajo de la cifra considerada “estratégica” por el club.
Un equilibrio entre proyecto deportivo y mercado europeo
La situación genera un dilema interno. Por un lado, el cuerpo técnico encabezado por Rodolfo Arruabarrena considera a Aranda una pieza de proyección clave para el futuro inmediato del equipo. Por el otro, la dirigencia sabe que el mercado europeo puede alterar cualquier planificación si la oferta es lo suficientemente fuerte.
En ese contexto, Boca ya trabaja en dos frentes: blindar al jugador en lo contractual y, al mismo tiempo, evaluar alternativas en caso de que la operación avance. La prioridad es no repetir salidas apresuradas que debiliten el proyecto deportivo en plena reconstrucción.
Por ahora, la postura del club es firme: Aranda no es intransferible, pero solo saldrá por una cifra cercana a su valuación de 9 millones de euros. El interés del Porto está sobre la mesa y en La Ribera saben que el mercado apenas comienza a moverse.

