(ARGENTINA) Boca desea tener de vuelta a Sebastián Villa para dejar atrás un semestre para el olvido en ofensiva. Al respecto, el xeneize ya inició gestiones formales con Independiente Rivadavia para repatriarlo, aunque la negociación no es fácil por la alta cotización del colombiano. Con este contexto, a la dirigencia se le ocurrió ofrecer un “paquete de jugadores” a cambio, y este fin de semana trascendió la lista.
El propio Riquelme ya se puso en contacto con la dirigencia mendocina para preguntar condiciones y empezar a negociar. Fuentes del club reconocieron que “la cifra que se maneja por el extremo colombiano es elevada y ronda entre los 8 y 10 millones de dólares” y adelantaron que “el Xeneize no estaría dispuesto a desembolsar completamente en efectivo”.
Rodolfo Arruabarrena fue quien encendió la urgencia por este fichaje. El entrenador considera a Sebastián Villa una “prioridad absoluta para su esquema táctico” y solicitó su llegada inmediata de cara al arranque formal del ciclo competitivo. Su intención es potenciar la banda con un atacante desequilibrante.
El gran escollo para destrabar la vuelta de Sebastián Villa es la postura de la Lepra Mendocina. Por el momento, la institución propietaria del pase “no vería con buenos ojos recibir múltiples jugadores a cambio” y prioriza el ingreso de dinero en efectivo para autorizar la salida del futbolista. El club cuyano no se conforma con cualquier ofrecimiento y mantiene la tasación alta.
Cuáles son los jugadores que podrían irse de Boca a cambio
Para sortear ese rechazo, la propuesta inicial de Boca incluye a tres futbolistas del plantel que tuvieron poca continuidad. Los nombres que aparecen como piezas de intercambio son Agustín Martegani, Lucas Janson y Juan Ramírez, a quienes también se suma la alternativa de Kevin Zenón como el activo de mayor valor en la negociación. La intención es amortizar el alto costo de la ficha con jugadores que hoy no son prioridad para el cuerpo técnico.
En cuanto al protagonista, Sebastián Villa “vería con buenos ojos un regreso” a la Ribera, según confiaron desde su entorno. Sin embargo, mantiene una conducta cautelosa: no quiere ejecutar la cláusula de salida para forzar la rescisión y evitar un portazo en Mendoza, club al que llegó tras su conflictiva salida del Xeneize en 2023.
La negociación está encaminada pero los próximos días serán clave para definir la letra chica. En Boca esperan no demorar la novela y tener una resolución antes de que el plantel inicie la pretemporada con Arruabarrena.

