(ARGENTINA) Boca ya está inmerso en un mercado de pases clave, con poco margen de error después del fracaso del primer semestre. Uno de los temas a resolver está en el cupo de extranjeros, indispensable a la hora de fichar jugadores de renombre. Así, hay tres jugadores que podrían liberar su cupo y facilitar la tarea al Consejo de Fútbol.
Con la naturalización de Adam Bareiro y la rescisión de Ander Herrera ya liberó dos plazas, pero el Consejo de Fútbol quiere ir por más refuerzos del exterior y para eso deberá desprenderse de otros futbolistas. En la rampa de salida asoman tres nombres: Carlos Palacios, Ángel Romero y Marcelo Saracchi.
La dirigencia de Boca ya analiza la situación de cada uno para no quedar condicionada ante futuras oportunidades. La estrategia es simple: solo se aceptarán ventas que satisfagan las pretensiones económicas del club o, en su defecto, préstamos al exterior. Ninguna baja será regalada porque el margen que generen esos cupos puede definir la llegada de los apuntados.
El caso de Carlos Palacios es quizás el más avanzado. El volante chileno no sumó ni un minuto oficial en lo que va del año debido a una operación en la rodilla y su ciclo en el Xeneize parece agotado. Colo-Colo sueña con repatriarlo, pero en Brandsen 805 solo le abrirán la puerta si llega una oferta que cubra las pretensiones económicas del club. Sin ella, el futbolista permanecerá en el plantel aunque no tenga lugar asegurado con Rodolfo Arruabarrena.
Por el lado de Ángel Romero, la situación es distinta pero el desenlace apunta al mismo lado. El delantero paraguayo nunca se consolidó desde que llegó con el pase en su poder en febrero: alternó problemas físicos con apariciones mayoritariamente desde el banco de suplentes. En Cerro Porteño ya manifestaron interés en repescarlo e incluso se ilusionan con juntarlo con su hermano Óscar. Su continuidad, de todos modos, quedará sujeta a la evaluación que haga Arruabarrena cuando tome formalmente el mando.
El tercer protagonista de la lista es Marcelo Saracchi. El lateral uruguayo volverá tras un año a préstamo en el Celtic de Escocia, donde recuperó rodaje y se consagró campeón de la liga local. Pero tanto el jugador como Boca coinciden en que lo más conveniente es encontrar un nuevo destino. La postura oficial es concreta: si sale, será solo mediante una venta definitiva o un nuevo préstamo al exterior. De lo contrario, volverá a ocupar una ficha que la dirigencia prefiere tener libre.
La urgencia de Boca por los cupos
La necesidad de liberar plazas no es caprichosa. El Consejo de Fútbol de Boca ya inició gestiones por dos colombianos —Sebastián Villa y Jhohan Romaña— y quiere tener margen para cualquier otra oportunidad de mercado que aparezca. A esos movimientos se suma la incógnita de Edinson Cavani. El delantero uruguayo atraviesa su peor temporada en el club por una lesión lumbar, fue intervenido quirúrgicamente y necesita dos meses de recuperación. En las próximas semanas se reunirá con Juan Román Riquelme y Rodolfo Arruabarrena para definir los pasos a seguir; si el cuerpo técnico no lo considera, su salida agregaría otro cupo disponible.
Mientras Arruabarrena espera por la firma del contrato que oficialice su regreso, la mesa chica del fútbol xeneize trabaja en dos frentes simultáneos: incorporar jerarquía para la segunda mitad del año y, a la vez, seguir descomprimiendo el límite de extranjeros. La resolución de los casos de Palacios, Romero y Saracchi marcará la velocidad de las próximas negociaciones.

