(ARGENTINA) Boca Juniors dejó atrás el triunfo por 2 a 0 sobre Sarmiento de Junín, que le permitió avanzar a los octavos de final de la Copa Argentina, y ya tiene la mirada puesta en su próximo gran objetivo. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena iniciará una semana clave con el debut en la Copa Sudamericana, una competencia que aparece como una de las principales metas del segundo semestre tras la temprana eliminación en la Copa Libertadores.
El estreno del Xeneize será el jueves 23 de julio, cuando reciba a O’Higgins de Chile desde las 21:30 en La Bombonera por la ida de los playoffs del certamen continental. Boca buscará hacerse fuerte como local para llegar con una ventaja al encuentro de vuelta, que se disputará una semana más tarde en territorio chileno y definirá al equipo que avanzará a los octavos de final.
Una seguidilla que pondrá a prueba al plantel de Boca
La clasificación a la Copa Sudamericana llegó luego de que Boca terminara tercero en su grupo de la Libertadores, un resultado que significó un duro golpe para el club. Sin embargo, el cambio de entrenador y la llegada de refuerzos renovaron las expectativas de un plantel que ahora intentará pelear por un título internacional.
El calendario, además, no dará respiro. Apenas tres días después del compromiso frente a O’Higgins, el conjunto de Arruabarrena debutará en el Torneo Clausura cuando visite a Deportivo Riestra, el domingo 26 de julio desde las 19:30, en el estadio Guillermo Laza.
La agenda continuará el jueves 30 de julio con la revancha ante el equipo chileno, nuevamente a las 21:30, y luego Boca afrontará dos compromisos consecutivos por el campeonato local. El domingo 2 de agosto visitará a Newell’s en Rosario, mientras que el miércoles 5 recibirá a Estudiantes de La Plata en La Bombonera.
La seguidilla obligará al cuerpo técnico a administrar las cargas físicas y rotar futbolistas para mantener la intensidad en tres frentes. La competencia internacional, el Torneo Clausura y la Copa Argentina exigirán un plantel preparado para sostener el ritmo de partidos en pocas semanas.
Con ese panorama, el duelo frente a O’Higgins adquiere una importancia especial. Boca sabe que un buen resultado en casa puede marcar el rumbo de la serie y fortalecer la confianza de un equipo que busca dejar atrás un primer semestre irregular. Para Arruabarrena será, además, el primer gran examen internacional de su segundo ciclo, con la obligación de demostrar que el nuevo proyecto está preparado para devolver al club al protagonismo continental.
