(ARGENTINA) “No nos podemos conformar. Vamos a ir en busca de la clasificación”, había dicho Rodrigo Battaglia semanas atrás, antes de que la lesión lo marginara. Hoy, sin un solo minuto oficial en 2026 y con una operación en el tendón de Aquiles de por medio, el volante encara la recta final de su recuperación y se perfila como un refuerzo de lujo para Boca en el arranque del segundo semestre.
El volante llegó al club en 2025 como figura y ese primer año alternó puestos siendo casi siempre titular. Sin embargo, una lesión crónica en uno de sus tendones de Aquiles lo obligó a pasar por el quirófano y afrontar una larga rehabilitación que le impidió sumar minutos en lo que va del año. La recuperación lo llevó hasta la pretemporada de mitad de año sin poder sumarse al grupo.
Antes de la lesión, Battaglia se había convertido en el ladero de Leandro Paredes en el mediocampo. Su polifuncionalidad también le dio un plus, aunque quedó claro que su puesto está más cerca del volante central que del zaguero donde lo utilizó Fernando Gago.
El ex Huracán y Racing incluso mostró una faceta goleadora que lo metió, con cinco tantos, entre los máximos anotadores del equipo en 2025. Ese aporte lo consolidó como uno de los jugadores de experiencia y referentes del plantel, con ascendencia tanto en el vestuario como en la cancha.
Battaglia deberá pelear por un puesto
A punto de cumplir 35 años y de ser padre por primera vez, Battaglia deberá pelear el puesto de acompañante de Paredes con el juvenil Milton Delgado y con la alternativa que más utilizó Claudio Ubeda, Tomás Belmonte. Su presencia en el once también cobra relevancia ante la posibilidad de que Paredes no llegue a tiempo para el inicio de la competencia oficial: Boca enfrenta a Sarmiento por Copa Argentina el jueves 16, en plena Copa del Mundo, y cuatro días después de la final en New York jugará la ida ante O’Higgins.
La incertidumbre sobre su estado empezará a develarse cuando el nuevo DT, el Vasco Arruabarrena, haga rodar la pelota en la semana de trabajo que comienza este domingo. Ahí se sabrá si Battaglia está completamente a la par del grupo o si todavía lo van a llevar de a poco.
Ya sin Ander Herrera en el plantel, su aporte también será llevar templanza a una zona clave en un momento en el que Boca necesitará toda la calma posible para arrancar bien la segunda parte del año. El equipo viene de quedar eliminado recientemente de la Copa Libertadores y necesita dar vuelta la página rápido.
Battaglia, ya adaptado al club y sus exigencias, encara su segundo inicio en el Xeneize con la sensación de aún tener mucho para dar. La vara que dejó en 2025 —con goles, oficio y voz de mando— es el piso sobre el que el Vasco Arruabarrena planea construir el mediocampo del segundo semestre.
