(ARGENTINA) Después del triunfo frente a Estudiantes, Boca mostró señales alentadoras desde el funcionamiento, pero el calendario ya obliga a Rodolfo Arruabarrena a mirar más allá del próximo partido. Con una seguidilla de compromisos entre el Torneo Clausura y la Copa Sudamericana, el entrenador entiende que administrar las cargas físicas será una de las claves para sostener el nivel del equipo y evitar lesiones que compliquen el semestre.
El cuerpo técnico quedó conforme con la intensidad que mostró el equipo, especialmente por la presión alta, la recuperación rápida y el ritmo que intentó imponer durante gran parte del encuentro. Sin embargo, ese estilo de juego exige un importante desgaste físico y obliga a planificar rotaciones para mantener frescos a los futbolistas que vienen acumulando más minutos desde el inicio del ciclo.
Un mediocampo consolidado, pero con desgaste
Uno de los nombres que más preocupa por la cantidad de minutos es Leandro Paredes. El volante se convirtió rápidamente en el conductor futbolístico del equipo gracias a su capacidad para ordenar el juego y distribuir la pelota con criterio. En Boca consideran que su presencia es determinante, aunque también entienden que no podrá disputar todos los partidos si quieren contar con él en plenitud durante los encuentros más importantes.
A su lado, Santiago Ascacíbar también atraviesa un gran presente. Además de aportar recuperación y equilibrio en la mitad de la cancha, sorprendió por su llegada al gol y su influencia en ambos lados del campo. Junto a Milton Delgado conformó un mediocampo que empieza a consolidarse, aunque la exigencia física hace que la rotación aparezca como una necesidad más que como una opción.
En defensa, la dupla integrada por Lautaro Di Lollo y Marco Pellegrino respondió con firmeza frente a Estudiantes y le dio mayor seguridad al equipo. De todas maneras, Arruabarrena cuenta con variantes que le permiten modificar piezas sin perder competitividad, un escenario que cambió notablemente tras el último mercado de pases.
En la ofensiva también aparecen decisiones por tomar. Miguel Merentiel y Sebastián Villa continúan siendo las principales referencias de ataque, mientras que Leonel Flores aprovechó sus oportunidades y comenzó a reclamar más protagonismo. La competencia interna creció y el entrenador buscará que todos se mantengan involucrados.
Con un plantel más amplio y de mayor jerarquía, Arruabarrena afronta uno de los desafíos más importantes de su gestión: encontrar el equilibrio entre sostener una base competitiva y dar descanso a los futbolistas que más desgaste acumulan. La correcta administración de los minutos podría convertirse en el factor decisivo para que Boca mantenga la intensidad y llegue fortalecido a los compromisos que definirán la temporada.
