(ARGENTINA) Rodolfo Arruabarrena asumió la conducción técnica de Boca Juniors con una postura clara desde su llegada: reducir el plantel profesional y reorganizar la estructura del equipo de manera inmediata. El entrenador considera que el punto de partida de su proyecto depende directamente de contar con un grupo más corto, competitivo y físicamente confiable.
La primera decisión visible de esta nueva etapa fue la salida de Ander Herrera, quien acordó la rescisión de su contrato tras no lograr continuidad por reiteradas lesiones. Sin embargo, la medida no es aislada, sino parte de una estrategia más amplia que el técnico viene implementando desde su desembarco en el club.
La razón detrás del recorte
El principal motivo del recorte impulsado por Arruabarrena está vinculado a la necesidad de elevar el rendimiento general del plantel. El entrenador entiende que un grupo demasiado amplio dificulta la competencia interna y complica la consolidación de una base titular estable.
Además, el técnico prioriza el estado físico de los futbolistas como un factor determinante para su proyecto. En ese sentido, los jugadores que no logren sostener continuidad o que arrastren problemas físicos recurrentes quedan rápidamente bajo evaluación para una posible salida.
Otro punto clave es la planificación deportiva a corto plazo. Boca atraviesa un calendario exigente y el cuerpo técnico considera fundamental trabajar con un plantel más reducido, donde cada integrante tenga un rol definido y una participación activa en la rotación.
Un nuevo orden en el plantel
El recorte también responde a una intención de simplificar la toma de decisiones dentro del equipo. Con menos futbolistas disponibles, Arruabarrena busca mejorar la intensidad de los entrenamientos y aumentar la competitividad interna en cada puesto.
Desde el club señalan que la llegada del entrenador marca el inicio de un ciclo con decisiones fuertes desde el primer día, donde el foco está puesto exclusivamente en el rendimiento inmediato. Bajo esa lógica, no se contemplan nombres por trayectoria o jerarquía pasada si no se traducen en aporte sostenido dentro del campo.
De esta manera, la salida de Herrera aparece como el primer movimiento visible de una reestructuración más profunda que el cuerpo técnico planea llevar adelante para moldear un Boca más compacto, competitivo y alineado con su idea futbolística.

