(ARGENTINA) A pocos días del inicio de la pretemporada en Ezeiza, Rodolfo Arruabarrena ya comenzó a delinear la hoja de ruta para reconstruir un Boca golpeado tras la eliminación en la Copa Libertadores. Aunque todavía no hay incorporaciones confirmadas, el nuevo entrenador tiene claro cuáles son las prioridades para reforzar un plantel que necesita respuestas inmediatas de cara al segundo semestre de 2026.
La llegada del Vasco marcó el comienzo de una nueva etapa en el club. Tras la salida de Claudio Úbeda, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme le otorgó la responsabilidad de liderar una renovación deportiva que apunta a devolverle competitividad a un equipo que quedó en deuda durante la primera mitad del año.
Los puestos que Arruabarrena considera clave
Desde su llegada, Arruabarrena trasladó al Consejo de Fútbol cuáles son las posiciones que considera indispensables para fortalecer. La búsqueda está enfocada principalmente en un arquero que compita por la titularidad, un volante creativo capaz de generar juego y un lateral derecho que aporte soluciones en un sector donde Boca mostró dificultades durante gran parte de la temporada.
Si bien las negociaciones avanzan en distintos frentes, ninguna operación logró cerrarse hasta el momento. Esto obliga al entrenador a comenzar los trabajos de pretemporada con la misma base de futbolistas que finalizó el semestre anterior. Aun así, el cuerpo técnico entiende que el mercado recién comienza y mantiene la expectativa de sumar nombres antes de los compromisos decisivos de la Copa Sudamericana.
Primero evaluación, después decisiones
Otro aspecto que Arruabarrena considera fundamental es analizar personalmente a cada integrante del plantel antes de definir posibles salidas. Por ese motivo, el entrenador pidió cautela respecto a los rumores que involucran a varios jugadores y pretende observarlos durante las primeras semanas de trabajo antes de tomar decisiones definitivas sobre el futuro de cada uno.
La postura del DT coincide con la estrategia que impulsa la dirigencia. Tras el duro golpe deportivo sufrido en la Libertadores, Boca no está dispuesto a realizar inversiones apresuradas ni movimientos que no representen una mejora concreta para el equipo. La prioridad será incorporar jerarquía en puestos específicos y evitar errores que puedan comprometer la planificación de la temporada.
Mientras el mercado de pases avanza lentamente, Arruabarrena ya tiene diseñado su plan. El objetivo es claro: reforzar las áreas más debilitadas del plantel y construir un equipo capaz de competir por objetivos importantes en la segunda mitad del año. Ahora la pelota está del lado de Riquelme y el Consejo de Fútbol, que deberán transformar esos pedidos en incorporaciones concretas.

