(ARGENTINA) Boca oficializó la continuidad de Rodolfo “Vasco” Arruabarrena como entrenador del primer equipo y, junto con la confirmación de su contrato hasta diciembre de 2027, también quedó establecido cómo estará conformado su cuerpo técnico para este nuevo proyecto deportivo. La estructura fue definida en conjunto con la dirigencia y ya trabaja en la planificación del semestre.
El principal ayudante de campo será Diego Markic, quien tendrá un rol central en el manejo diario del plantel y en la conducción de los entrenamientos. A su lado estará Juan Gobet, también como asistente técnico, encargado de colaborar en el diseño táctico y en el seguimiento individual de los futbolistas, especialmente en el análisis de rendimientos.
En el área física, el cuerpo técnico contará con Gustavo Roberti y Cristian Aquino como preparadores físicos. Ambos serán los responsables de la planificación de cargas durante la pretemporada, un punto clave considerando la exigencia de la doble competencia que afrontará Boca en el segundo semestre.
El trabajo específico de los arqueros estará a cargo de Cristian Muñoz, quien ya inició tareas junto al plantel profesional. Su función será fundamental en la evaluación y desarrollo de los guardametas del plantel, además de coordinar rutinas específicas en cada entrenamiento.
Un equipo de trabajo ampliado para un ciclo de reconstrucción
Dentro de la estructura también se suma Amr Mokhtar, quien se desempeñará como analista de videos. Su rol será clave para el estudio de rivales y la preparación táctica de cada partido, con especial atención en la Copa Sudamericana, uno de los principales objetivos del semestre.
La conformación del cuerpo técnico responde a la idea del club de sostener un proceso de trabajo integral, donde cada área tenga funciones específicas y complementarias. En ese sentido, Arruabarrena contará con un equipo amplio que le permitirá delegar tareas y enfocarse en la conducción general del proyecto futbolístico.
El grupo ya comenzó a trabajar en la pretemporada en el predio de Ezeiza, donde se llevan adelante jornadas de doble turno y concentraciones programadas. El objetivo es optimizar el tiempo de preparación antes del reinicio oficial de la competencia, en un calendario que no ofrece demasiado margen de descanso.
La dirigencia considera que esta estructura de trabajo será clave para sostener el proyecto a largo plazo. Con un cuerpo técnico consolidado y roles bien definidos, Boca busca dar un salto de organización en medio de una etapa de reconstrucción deportiva que apunta a recuperar protagonismo en el fútbol argentino y sudamericano.
