(ARGENTINA) El presente de Boca está lejos de ser el esperado. La histórica eliminación en la fase de grupos de la Copa Libertadores y la reciente derrota frente a Huracán generaron un fuerte malestar entre los hinchas y encendieron las alarmas en el Consejo de Fútbol. En medio de las críticas por el rendimiento colectivo y los constantes errores defensivos, Rodolfo Arruabarrena tomó una determinación que sorprendió incluso dentro del club.
Cuando gran parte del mundo Boca esperaba refuerzos de renombre o modificaciones en otros sectores del campo, el entrenador decidió apostar por una renovación profunda en la última línea. La idea es construir una defensa completamente diferente para el segundo semestre, con futbolistas que hasta hace poco no aparecían como protagonistas absolutos dentro del proyecto deportivo.
Una apuesta inesperada para la defensa
Según trascendió, Arruabarrena pretende que Marco Pellegrino y Ayrton Costa se conviertan en piezas fundamentales de la nueva estructura defensiva. La elección llamó la atención porque ambos jugadores pasarán a tener un papel central en un momento de máxima presión, cuando el equipo necesita respuestas inmediatas para recuperar confianza y resultados.
En el caso de Pellegrino, el cuerpo técnico considera que puede aportar características que hoy escasean en la zaga. Su perfil zurdo, la capacidad para iniciar jugadas desde el fondo y su fortaleza en el juego aéreo son aspectos valorados por Arruabarrena. La intención es que se transforme en una referencia dentro de una defensa que mostró demasiadas dudas durante los primeros meses del año.
Por su parte, Ayrton Costa ofrece una alternativa que el entrenador considera clave. Su versatilidad para desempeñarse tanto como marcador central como lateral izquierdo le permite cubrir diferentes necesidades tácticas. Además, su presencia física y agresividad en la marca aparecen como cualidades importantes para corregir los problemas que Boca sufrió en varios encuentros decisivos.
El primer paso para salir de la crisis
La decisión llega después de una serie de resultados que golpearon duramente al club. La caída ante Huracán en La Bombonera y la eliminación continental dejaron en evidencia que el bloque defensivo fue uno de los puntos más vulnerables del equipo. Por ese motivo, la dirigencia entiende que cualquier reconstrucción debe comenzar desde el fondo para evitar repetir los mismos errores.
Más allá de los nombres elegidos, el objetivo de Arruabarrena es modificar el funcionamiento colectivo de la defensa. El entrenador busca un equipo más compacto, con mejores coberturas y mayor concentración en los momentos decisivos de los partidos. Ahora, la gran incógnita es si esta apuesta inesperada logrará devolverle a Boca la solidez perdida y permitirle llegar en mejores condiciones a los desafíos que afrontará durante la segunda mitad de 2026.

