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Quién le bajó el pulgar a Ander Herrera en Boca

El mediocampista español acordó su rescisión de contrato luego de que Rodolfo Arruabarrena determinara que no sería tenido en cuenta para el segundo semestre, priorizando una renovación física y futbolística del plantel xeneize.

Ander Herrera
Ander Herrera

(ARGENTINA) La salida de Ander Herrera de Boca no fue una decisión administrativa ni una cuestión exclusivamente económica. Detrás de la rescisión de contrato que el mediocampista español acordó con el club hubo una determinación deportiva concreta: Rodolfo Arruabarrena resolvió que no formaría parte de su proyecto para el segundo semestre y así se lo transmitió a la dirigencia.

El entrenador llegó con la misión de reestructurar el plantel tras una temporada decepcionante y rápidamente comenzó a evaluar qué futbolistas tendrían lugar en la nueva etapa. En ese análisis, Herrera quedó entre los nombres que no serían tenidos en cuenta, una postura que terminó acelerando las negociaciones para encontrar una salida consensuada.

La decisión que marcó el final

Si bien Juan Román Riquelme había impulsado la llegada del español por su trayectoria y experiencia internacional, la última palabra sobre su continuidad la tuvo el cuerpo técnico. Arruabarrena consideró que Boca necesitaba renovar ciertas posiciones y apostar por futbolistas con mayor continuidad física y futbolística.

La evaluación no pasó únicamente por el rendimiento dentro de la cancha. El DT entendió que las reiteradas lesiones que sufrió Herrera durante su estadía en el club condicionaron su aporte al equipo y dificultaron la posibilidad de construir una estructura estable alrededor suyo. Por eso, al planificar la segunda parte de la temporada, decidió prescindir de sus servicios.

La determinación fue comunicada a la dirigencia, que acompañó el criterio futbolístico del entrenador. A partir de ese momento comenzaron las conversaciones para resolver la desvinculación de manera amistosa, algo que finalmente ocurrió en las últimas horas sin conflictos entre las partes.

Un ciclo que no cumplió las expectativas

La salida se produjo en buenos términos y sin afectar la relación entre Herrera y la conducción del club. De hecho, el vínculo con Riquelme siempre fue cordial. Sin embargo, la necesidad de redefinir el plantel y el hecho de no figurar en los planes del entrenador hicieron inviable su continuidad.

De esta manera, Boca cierra una etapa que había generado una enorme expectativa entre los hinchas. La llegada de Herrera representó una apuesta fuerte por jerarquía y experiencia, pero las lesiones y la falta de continuidad impidieron que pudiera consolidarse. Finalmente, fue la decisión futbolística de Arruabarrena la que terminó definiendo el final de su ciclo en el club.