(ARGENTINA) Adam Bareiro atraviesa uno de los momentos más difíciles desde su llegada a Boca. El delantero paraguayo sufrió una nueva lesión muscular cuando transitaba la etapa final de su recuperación y volvió a quedar marginado de los entrenamientos con el grupo. La noticia representa un nuevo golpe para el futbolista, que no logra dejar atrás una larga seguidilla de problemas físicos que condicionaron su presente desde hace varios meses.
Un calvario físico que no encuentra un final
La historia comenzó a complicarse tras el partido frente a Huracán, cuando Bareiro sufrió un doble desgarro que lo obligó a permanecer varias semanas fuera de las canchas. Si bien el diagnóstico inicial hacía pensar en un regreso relativamente rápido, la recuperación demandó más tiempo del esperado y el delantero se perdió varios encuentros importantes para el equipo.
Cuando parecía que finalmente estaba cerca de volver a estar disponible, apareció un nuevo inconveniente muscular que frenó otra vez su evolución. La recaída obligó al cuerpo médico de Boca a modificar el plan de recuperación y trabajar con mayor cautela para evitar que el atacante agrave aún más su situación física.
La preocupación en el club radica en que este nuevo episodio se suma a otros problemas que el paraguayo sufrió desde su arribo. Antes del doble desgarro ya había padecido una lesión en la zona de la ingle, un inconveniente que también afectó su continuidad y le impidió alcanzar el ritmo futbolístico que esperaba el cuerpo técnico.
Las constantes lesiones no solo golpean al jugador desde lo físico, sino también desde lo deportivo. Bareiro llegó como una apuesta importante para reforzar el ataque de Boca, pero las reiteradas ausencias le impidieron consolidarse dentro del equipo y responder en la cancha a las expectativas que había generado su incorporación.
Mientras el delantero continúa trabajando de manera diferenciada, el cuerpo médico prioriza una recuperación completa antes de autorizar su regreso a la competencia. En Boca son conscientes de que una vuelta anticipada podría derivar en una nueva recaída, por lo que el proceso será seguido con extrema precaución.
Ahora, el club espera conocer un parte médico definitivo que determine la gravedad de esta nueva lesión y los plazos de recuperación. Lo cierto es que el presente de Bareiro está marcado por un verdadero calvario físico: cada vez que parece estar listo para volver, una nueva lesión vuelve a frustrar sus planes y mantiene en vilo tanto al jugador como al cuerpo técnico.
